
Con 3 mil 457 colaboradores activos y operaciones que generan oportunidades en distintos puntos del país, NaturAceites fortalece el empleo, la formación y el crecimiento profesional en comunidades de la Franja Transversal del Norte y de las Verapaces.
El desarrollo del país se impulsa cuando una empresa instala capacidades productivas, abre plazas de trabajo y crea rutas de crecimiento para quienes viven lejos de los principales centros urbanos. En ese escenario, NaturAceites se ha con vertido en un actor relevante de la agroindustria guatemalteca, al vincular su operación con oportunidades laborales que alcanzan áreas agrícolas, técnicas, industriales y administrativas.
La compañía cuenta con miles de colaboradores que sostienen hogares y ofrecen experiencia dentro de una actividad productiva con presencia territorial. El impacto se observa en departamentos donde se desarrollan distintas fases de la operación, entre ellos Alta Verapaz, Izabal y Escuintla. En estos lugares, la contratación contribuye a que el talento encuentre alternativas para desarrollarse dentro de la cadena agroindustrial del país.

La composición de su fuerza laboral también muestra la capacidad de la empresa para incorporar nuevas generaciones. El 45% de sus colaboradores tiene entre 18 y 29 años, una proporción que convierte a este segmento en el grupo etario más numeroso, junto con las 1 mil 566 personas de 30 a 45 años. En el área agrícola trabajan 991 colaboradores del rango más joven, mientras que en Servicios Técnicos Agrícolas y en la Planta Refinadora las personas jóvenes representan más de la mitad del personal.
DE LA FORMACIÓN AL PRIMER EMPLEO
En casi todos los sectores productivos, una de las principales barreras para ingresar al mercado laboral es la falta de experiencia. NaturAceites busca reducir esa brecha mediante programas que conectan la formación con oportunidades reales de trabajo. La Beca Mi Primer Empleo, desarrollada en alianza con el Ministerio de Trabajo y Previsión Social, brinda a jóvenes sin experiencia una primera oportunidad laboral de cuatro meses en áreas operativas y administrativas. Al finalizar, existe la posibilidad de contratación según el desempeño demostrado.
A esta iniciativa se suman las prácticas supervisadas, el Ejercicio Profesional Supervisado y las pasantías en alianza con universidades del país, para que los estudiantes apliquen sus conocimientos en un entorno productivo. El convenio de prácticas técnicas con el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad también facilita la transición de estudiantes técnicos hacia puestos operativos y administrativos.

El alcance de estos programas no se limita a cubrir vacantes. Al acercar la academia, la capacitación técnica y la empresa, se construye una ruta para que el conocimiento se traduzca en experiencia, empleo y movilidad profesional. Esa relación cobra especial valor en los departamentos mencionados, donde contar con una primera oportunidad puede marcar la diferencia entre emigrar en busca de trabajo o desarrollar una carrera vinculada con el territorio.
HISTORIAS DE CRECIMIENTO CON RAÍCES LOCALES
Los resultados de esta estrategia se reflejan en historias como la de Adolfo López Muñoz, quien asumió a los 29 años la Gerencia de Servicios Técnicos Agrícolas, desde donde participa en decisiones estratégicas de alto impacto operativo. Otro caso es el de Iven Sarahi Castro, quien ingresó en 2022 como analista de laboratorio y, a sus 26 años, coordina la Gestión de Calidad de Laboratorio en NaturaLab. Durante ese proceso también se graduó como ingeniera ambiental y trabajó en la reacreditación del laboratorio bajo la norma ISO/IEC 17025:2017.
La historia de Herles Poou Tení conecta de forma directa el empleo con el desarrollo territorial. Originario de la comunidad Salacuim, en Alta Verapaz, comenzó hace 11 años como auxiliar de la Asociación Solidarista. Actualmente es asistente de Auditoría Interna y se graduó como profesional en Contaduría Pública y Auditoría mientras trabajaba. Su recorrido demuestra cómo una oportunidad laboral puede acompañar la formación académica y abrir espacios de especialización para talento procedente de las comunidades.

Otros casos muestran que el crecimiento puede ocurrir en plazos relativamente cortos. Leopoldo Cucul Bol pasó, en tres años y medio, de auxiliar de Servicios a Personal a coordinador de Planificación y Control. Zuly Chub Ico fue promovida de auxiliar de Servicios Varios a analista de Planificación y Control en menos de cuatro meses. Estos son ascensos que revelan el valor de identificar capacidades dentro de la organización y convertir el desempeño en posibilidades de desarrollo.
En NaturAceites los salarios se determinan en función de las competencias y responsabilidades de cada cargo, siguiendo una política de equidad salarial entre hombres y mujeres que ocupan puestos equivalentes.
MÁS OPORTUNIDADES PARA LAS MUJERES EN LA CADENA PRODUCTIVA
El papel de NaturAceites como generador de empleo también se expresa en la apertura de espacios para mujeres dentro de actividades tradicionalmente desempeñadas por hombres. Con la expansión de la compañía hacia el área de Cadenas, en Livingston, Izabal, durante 2024 surgieron nuevas oportunidades laborales. En la etapa de vivero, previa a la siembra en campo, las mujeres representan el 50% de la mano de obra y han destacado por habilidades de precisión y psicomotricidad fina, esenciales para el cuidado de la palma en sus primeras fases.

La participación femenina se extiende a puestos técnicos, administrativos y operativos. En la Planta Refinadora de Escuintla trabajan 60 colaboradoras en aseguramiento de calidad, envasado, Talento Humano, logística, comercio exterior, bodega, certificaciones y mantenimiento industrial. También se han abierto posiciones antes ocupadas por hombres, entre ellas asistente de Logística de Transporte y analista de Infraestructura Informática.
Las trayectorias de Stephany Castillo, Wanda Ramírez y Glendy Lemus muestran cómo esa apertura puede convertirse en liderazgo. Castillo ingresó en 2020 como auxiliar y ascendió hasta supervisora de Bodega Industrial, su trabajo implica movilizarse constantemente de Petén a Izabal. Ramírez comenzó en 2022 por medio de Mi Primer Empleo y en 2025 se convirtió en la primera mujer coordinadora de Transporte Agrícola. Lemus, por su parte, pasó del área industrial a la agronomía hasta asumir la Coordinación de Nutrición Vegetal.
Astrid Ramos avanzó de auxiliar de nóminas a coordinadora de Talento Humano mientras completaba estudios universitarios y una maestría. Irma Jiménez suma una trayectoria de 18 años, desde Talento Humano hasta Administración Agrícola. Estos casos se complementan con una política de equidad salarial para puestos equivalentes, basada en las competencias y responsabilidades del cargo.

UNA EMPRESA GUATEMALTECA QUE HACE PAÍS
El aporte de NaturAceites permite observar a la agroindustria no solo como una actividad productiva, sino como una plataforma capaz de generar empleo, formar talento y fortalecer economías locales. Cuando una persona obtiene su primera experiencia, continúa sus estudios o asciende hacia una posición de mayor responsabilidad, el beneficio alcanza también a su familia y a la comunidad que forma parte de su historia.
En un país con abundante talento distribuido en diferentes regiones, crear oportunidades en el interior promueve un desarrollo con mayor alcance territorial. Las cifras de empleo, las alianzas de formación y las historias laborales muestran que el crecimiento empresarial pue de avanzar de la mano con el de las personas.
Esa visión convierte a NaturAceites en una empresa de orgullo nacional, una organización guatemalteca que reconoce el potencial de su gente y contribuye a transformar trabajo, conocimiento y esfuerzo en progreso para el país. Su presencia en la agroindustria representa más que una operación económica, demuestra la capacidad de Guatemala para impulsar empresas que generan oportunidades desde sus territorios y construyen futuro con talento nacional.